Dentro del fraccionamiento San Agustín en Acapulco, Guerrero, hay 36 casas que a primera vista son como cualquier otra vivienda. Sin embargo son diferentes, ya que constituyen el primer conjunto terminado dentro de un programa piloto que desarrolla la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) para impulsar el desarrollo de vivienda sustentable. Se trata del proyecto Casas Palenque, construido por Bracsa de México, inaugurado en noviembre de 2006. Sin embargo, estos proyectos promovidos por la Conavi aún no han echado raíz por los altos costos. Los expertos estiman que la construcción de una vivienda sustentable puede llegar a costar hasta un 45% más que una vivienda convencional.
De hecho, los costos han evitado que algunos desarrollos sustentables en nuestro país, como los que actualmente realiza GEO en Ensenada y Torreón, no hayan sido implementados al máximo, limitando el número de elementos sustentables que se han añadido a estas casas.
En contraste con lo que pasa en Canadá, países europeos y asiáticos, en México construir sustentablemente aún es novedad y de costos elevados.
Construcción sustentable no significa edificar casas de madera ni usar materiales reciclados o reciclables, sino ofrecer una propuesta integral —que favorezca el equilibrio ecológico, la responsabilidad social y la eficiencia económica—, para brindar una mejor calidad de vida a los futuros habitantes.
Para el ingeniero Steven Sorsby, director general de Bracsa, cuyas oficinas se ubican en la colonia Anzures, en la Ciudad de México, el proyecto en Acapulco es un primer paso para construir minimizando el impacto en el medio ambiente. Por ahora, Sorsby dice que no existe un nicho de mercado para este tipo de edificaciones.
Sin embargo, confía en que si las casas en Acapulco son exitosas y bien acogidas será posible convencer a más gente y a los proveedores acerca de los beneficios de la edificación sustentable, lo cual con el tiempo debe de ayudar a bajar los costos de este tipo de construcción.