En el centro de Barcelona, España, entre los límites del Barrio Gótico y el Borne, en un estrecho callejón conocido como Carrer de la Montcada —vía delimitada por edificios antiguos en su mayoría medievales— se encuentra el Museo Picasso
, el más visitado en esta urbe siempre plena de turistas.
Abierto al público por primera vez en 1963 este recinto fue construido dentro de tres palacios medievales. Desde ese entonces y hasta la fecha ahí está albergada la colección más importante del malagueño Pablo Picasso, uno de los más importantes símbolos españoles.
El desarrollo del museo durante estas cuatro décadas ha supuesto una ampliación considerable desde el punto de vista arquitectónico. Debido al aumento de visitantes y al enriquecimiento de la colección, las instalaciones han sido ampliadas, al tiempo que las necesidades y propuestas museográficas han variado conforme a los intereses culturales de cada época. En esta adaptación de edificios
medievales a espacios museísticos está el carácter distintivo del Museo Picasso, que establece un estrecho vínculo entre la arquitectura del lugar y las obras que alberga.
Las sucesivas etapas en las que fueron realizadas las diversas ampliaciones del museo habían creado desigualdades y desencuentros en el recorrido. El resultado era una museografía poco clara y complicada, y una adecuación fragmentada que evidenciaba la pérdida de aquello que caracterizaba el museo de los años sesenta y setenta; es decir, el vínculo entre la arquitectura y la colección.
En 1999 fue inaugurada la ampliación del Museo Picasso, destinada a las salas de exposiciones temporales; sin embargo, al término de estas reformas fue necesario crear un concepto de unidad en la totalidad del museo, incluir las salas
que albergan la colección permanente y adecuarla a los nuevos conceptos museológicos; es decir, plantear una intervención museológica que lo adecuase a los imperativos que la sociedad actual exige, así como cubrir las necesidades de la museografía contemporánea demandante de una renovación de los espacios museísticos lejos de la idea de los recintos o templos de arte como lo supone el concepto de museo de los siglos XIX y XX.