Violeta Santillán, un ama de casa de 45 años, se ha acostumbrado a vivir en un terreno sin servicios eléctricos y de agua potable apropiados, en donde el lodo constante borra el camino de terracería. Así es el municipio de Chapa de Mota, en el Estado de México.
Ella siempre ha vivido ahí con su esposo y sus tres hijos en una “casita de adobe” que tenían en lo más alto de la loma. Cuando llovía, se les metía el agua por todos lados. Tampoco les servía de cobijo ante las bajas temperaturas de la región.
Por su situación de extrema pobreza, Violeta y su familia no tenían el dinero
suficiente para construir una casa más resistente. Sin embargo, su situación cambió
en diciembre de 2005, gracias a Grupo Walltech, que les ofreció una alternativa de autoconstrucción.
Como parte de un programa fomentado por la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), esta empresa les enseñó a construir su vivienda de una manera sencilla, rápida y sin altos costos a través del sistema Walltech. Creado en 2003, este método obtuvo el Premio Nacional de Vivienda en la categoría de Construcción Rural en 2006.
“Es un sistema de autoconstrucción asistida en el que creamos un paquete con una serie de materiales y los enviamos a las comunidades rurales para que ellos mismos levanten su vivienda”, comenta Guillermo Jaime Calderón, presidente ejecutivo de Walltech México.