Es difícil decir si México es el país con el cemento más caro del mundo. Las particularidades del mercado mexicano, en el que se vende mayoritariamente en saco, frente a otros países donde se vende a granel, y los altos costos logísticos y de energéticos desvirtúan la comparación. Lo primero, dicen los cementeros, es comparar peras con peras.
El principal problema, argumentan, es que no se toma la misma unidad de medición. En México 73% del cemento se vende en sacos (lo que encarece el producto por los costos de producción del empaquetamiento, distribución a los puntos de venta y gastos de mercadotecnia para posicionar el producto), frente a 80% de venta a granel en EUA. Además, el peso de los sacos es diferente: 50 kg los mexicanos frente a 42.5 kg —94 libras— los estadounidenses. Al convertir ambos a su equivalente por tonelada, el mexicano gana: 140 frente a 211 dólares.
El dato, aportado por la Cámara Mexicana del Cemento (Canacem), que agremia a los seis productores de cemento del país, es corroborado por Carlos González, director de análisis para el Sector de la Construcción del Grupo Financiero Santander. "Yo creo que esa afirmación de que son los precios más altos del mundo
no es cierto", enfatizó González.
Octavio Campos, director de Costos de Construcción de la consultora del sector Bimsa Reports, disiente. Según ellos, los precios del cemento en México son mayores que en EUA. Las características propias de un mercado más competitivo y voluminoso —el mercado de la construcción en México representa sólo 5% del estadounidense—, así como el tipo de consumo, explican la diferencia.
Esta diferencia de estimación en el precio lleva a una primera reflexión. Si el cemento es considerado un bien básico, ¿por qué no existe un precio internacional, como sí ocurre con otros bienes básicos como el acero? La respuesta, dice Osmín Rendón, presidente ejecutivo de la Canacem, está en que el cemento es muy sensible a las particularidades locales de los mercados, y un precio único distorsionaría la realidad. "Hay demasiadas diferencias entre un país y otro —explica—. Un precio internacional te puede perjudicar en lugar de ayudarte".