Afortunadamente para este país, la industria de la construcción parece retomar el aliento que la convirtió en uno de los motores del crecimiento y desarrollo económico durante la segunda mitad del siglo pasado.
Si bien la recuperación avanza a un ritmo inferior al de los años previos al "error de diciembre", lo cierto es que la industria de la construcción
presenta actualmente un impulso superior al conjunto de la economía mexicana.
Mientras que en 2003 el PIB de esta actividad creció 3.4%, el PIB Nacional avanzó apenas 1.3%, y el PIB de las industrias de transformación y maquiladora en su conjunto cayó 2% con respecto a los valores alcanzados en el 2002.
Además, el valor de la producción sectorial y las tendencias registradas en los primeros ocho meses de 2004, así como la expansión de los programas de vivienda social, de infraestructura carretera, hidráulica, eléctrica y petrolera, anunciados por el gobierno y sus instituciones financieras, permiten esperar que el crecimiento de las actividades constructivas alcance un promedio superior al 5% en los próximos dos años.
Cifras más, cifras menos, lo importante es que la construcción recupera gradualmente su papel protagónico como factor de crecimiento de la economía nacional y que su poder de arrastre se refleja ya en el crecimiento del empleo, en los volúmenes de producción y en los ingresos de las más de 50 ramas industriales y de servicios que participan en las diferentes cadenas de valor relacionadas con las actividades constructivas
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