Del arquitecto Rogelio Salmona se conocen su sentido poético de la arquitectura, su entrañable afecto hacia Bogotá, sus diez años de aprendizaje con Le Corbusier, su rigor y disciplina, su continua búsqueda de materiales y lenguajes novedosos y —por qué no decirlo— su reticencia a conceder entrevistas. El año pasado Salmona se convirtió en el primer latinoamericano en recibir la Medalla Alvar Aalto —uno de los galardones más importantes de arquitectura en el mundo— que otorga la Asociación Finlandesa de Arquitectos.
En fechas recientes Rogelio Salmona (RS) visitó México para recibir otro reconocimiento a su obra, la medalla Manuel Tolsá, distinción que otorga la Facultad de Arquitectura de la UNAM a quienes se han distinguido por su significativa contribución al enriquecimiento de la arquitectura. En una ceremonia que tuvo lugar en el Teatro Carlos Lazo de dicha facultad, después de la conferencia magistral impartida por el colombiano, su colega y también discípulo de Le Corbusier —aunque por menor tiempo— Teodoro González de León, le entregó la medalla ante un auditorio lleno de jóvenes estudiantes y en el que también se encontraban personalidades como Carlos Mijares, Gigliole Carozzi, Carlos González Lobo, Ramón Torres y el director de la facultad Felipe Leal, quien hizo la presentación y dirigió el evento.
Durante la introducción a su conferencia el arquitecto
Salmona expresó: "México, su cultura, sus artes, su arquitectura y sus artesanías han sido siempre un motivo de inspiración en mi trabajo. Aprovecho esta ocasión para expresarlo agradecido", y agregó: "Para mí la arquitectura se encuentra entre el sueño y la realidad, es un sueño para lograr una arquitectura más americana, inspirada en el pasado prehispánico, en el colonial, en la arquitectura del siglo XIX y XX y, claro está, en el movimiento moderno y la realidad americana, tan compleja y difícil de entender, pero que no podemos ni debemos ignorar al hacerla".