En una de las industrias más golpeadas en tiempos recientes, las remuneraciones a nivel medio y directivo en las empresas relacionadas con la construcción se han mantenido en niveles semejantes a los de otros ramos. De manera generalizada, los aumentos de los últimos años, cuando los hay, no bastan para contrarrestar los efectos de la inflación.
Además, muchas prestaciones que eran comunes en el pasado y que servían para completar el ingreso o para mantener un nivel de vida, se han eliminado a medida que las empresas han tenido que recortar costos. En el mejor de los casos se sustituyen por otro tipo de compensaciones o bonos, generalmente dependientes de un buen desempeño o del logro de una meta importante para la compañía.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras, o ENEC, la cual comprende a empresas afiliadas y no afiliadas a la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), el personal ocupado en junio del 2004 aumentó 7.5% en relación con el mismo mes del año pasado. En ese documento se afirma también que las remuneraciones medias reales pagadas crecieron 2.2% en el mismo periodo, "como resultado de aumentos en los sueldos medios de los empleados de 4.7% y 1.9% en los salarios de los obreros".
Independientemente de las cifras, en estas épocas de crisis, para muchos, el acceso a oportunidades laborales o la conservación de un puesto se vuelve más importante que el monto de su remuneración
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¿Qué necesita la industria?
La incursión de empresas extranjeras y la globalización en general han dificultado aún más la permanencia de muchas compañías. Una gran parte de ellas vive situaciones precarias a nivel interno y se enfrenta a una economía mundial globalizada y altamente competitiva.
De ahí que la industria de la construcción esté obligada a modernizarse a pasos agigantados para sobrevivir.