El mundo del enoturismo y la cultura del vino
están de moda y los bodegueros españoles han decidido unir la calidad de los viñedos y de sus productos con infraestructuras sólidas que, además, respondan a una imagen de modernidad y vanguardia. Estos nuevos ‘templos’ llevan la firma de reconocidos arquitectos
, y son un reclamo de excelencia en el que priman la funcionalidad y el respeto por el entorno. Es lo que se considera un acercamiento intelectual a la naturaleza conjugando aspectos del land-art europeo y los earthworks americanos.
Impresionantes naves de barricas, salones sociales y tiendas de venta de diseño, espacios luminosos
y formas constructivas arriesgadas son las señas de identidad de estos museos
de los sentidos que ya son rutas imprescindibles para el turismo ya sea en La Rioja, Navarra, Huesca o La Mancha.
Antecedentes no faltan: los suizos Jacques Herzog y Pierre De Meuron en la década pasada fueron pioneros de este encuentro entre arquitectura de vanguardia
y buen vino con la bodega Dominus, en el valle de Napa californiano. A su obra le siguieron las incursiones en el sector de Renzo Piano, Mario Botta y Steven Holl. Otros nombres se han sumado al desafío: Santiago Calatrava, Rafael Moneo, Frank Gehry, Zaha Hadid, Richard Rogers y Norman Foster.